Mudanza
Nada, que le he cogido el gustillo a la cosa...
El viernes un niñato me provocó una crisis nerviosa que todavía me dura y que seguramente acabará convirtiéndose en un trauma. Iba yo por la calle tan tranquila, sintiéndome joven, bella y deseada cuando me paró:
-¿Qué hora es, SEÑORA?
¿¿¿¡¡¡SEÑORA!!!??? Le miré echando rayos infrarrojos por los ojos al más puro estilo Superman cuando estaba de mala leche y a punto estuve de mandarlo a la mierda y de decirle que los Reyes eran los padres. Si no hubiera habido gente a mi alrededor, lo hubiera hecho, of course, pero tengo una reputación y hay que mantenerla. Le dije que eran las cuatro y media pensando que me cagaba en su madre. Hubiera preferido que me llamara “puta”, “guarra”, “cabrona” pero ¡¿señora?! Mal futuro nos espera con esta nueva generación.
Por culpa del niñato de los cojones llevo dos días en estado catatónico, incapaz de hacer nada. Ojalá le hayan quedado muchas para septiembre.
JAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAAAAJAJAJAJAJJAJAJAJAJJA
JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJAAJAJAJAJAJJAJAJA
JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAAJAJAJAJJAJAJA
JAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJA
PD: Para colmo ahora empieza “Beverly Hills 90210: Sensación de Vivir” (I temporada). Me pido Brenda
No sé qué me pasa pero desde que volví de la ciudad del horror no importa a la hora que me acueste, me despierto siempre a las ocho de la mañana. Y para mí las las ocho de la mañana es como para una persona normal las tres de la madrugada. Paso los días cansadísima, durmiéndome por las esquinas y, cómo no, de mala hostia. Puede que sea mi suconsciente que me pide tener una vida normal, con sus horarios, su rutina, su salario fijo...
Me pongo histérica cada vez que pienso en la vida tan desordenada que llevo, por no hablar de mi futuro en el que no veo nada cierto. No sé cómo va acabar esto, la verdad. Estar así es lo peor. Trabajo para pagarme los gastos de trabajar. El colmo, vaya.
Por cierto, vuelvo a no tener ningún contrato en el horizonte y ya empiezo a preocuparme porque como no me llamen pronto, me veo en julio y agosto más pobre que un piojo de rata.
Ya estoy en Barcelona. En otra ocasión os explicaré mi accidentado viaje de vuelta a casa, el peor de mi vida en todos los sentidos.
Pero hoy os quiero contar otra cosilla porque estoy de una mala hostia... Iba con mi padre en coche cuando ha dado marcha atrás y ha tirado al suelo una moto que estaba mal aparcada. Íbamos muy despacio, así que no ha sido un choque violento ni nada por el estilo. Bueno, pues mientras la estábamos levantando ha aparecido la propietaria: una petarda estilo antiglobalización asquerosa. Ha mirado la moto y ha dicho que se le había roto el plástico de las velocidades y los kilómetros. Mi padre le ha dicho que no problem que o se lo pagaba (porque era una mierdecilla, que a saber si no lo tenía ya) o lo pasaba por el seguro. La Petarda se ha puesto histérica diciendo que había que llamar a la policía y que no nos podíamos ir de allí hasta que viniera. Ha empezado a copiar la matrícula del coche y a llamar a la policía y a sus amigos okupas. Yo flipaba. Ni mi padre ni ella tenían los papeles para hacer el parte así que mientras la Petarda se entretenía montando un pollo, mi padre ha llamado al seguro que le ha dicho que como la tía pertenecía a la misma mutua pues que no habia problema. Cuando ha llegado la policía la tía ha empezado a chillar: “¡Estoy aquí!” y explicar lo que había pasado. El policía, un pobre muchacho que no se enteraba de nada, ha preguntado si mi padre se negaba a darle los datos o algo y la tía ha dicho que había llamado para que la policía fuera testigo (el policía, que flipaba cada vez más, le ha dicho que de eso nada). Hasta ese momento yo había permanecido en un discreto segundo plano pero ya no he aguantado más y he hecho mi aparición estelar. Le he dicho que estaba haciendo el ridículo y que era una petarda y la tía desquiciada perdida venga a decirme que seguro que algún día me pasaba lo mismo. Al final me he encendido tanto que el muchacho policía me ha invitado a entrar al coche (estaba giñado el pobre
) pero he pasado totalmente de él. Vaya tía más petarda y ridícula, el pollo que ha montado a lo tonto. Ojalá se le hubiera roto algo más, espero que esté un par de días sin moto mientras se la arreglan
Esto de no tener internet es una mierda. Estos días han sido de lo más moviditos y yo sin vecino al que choricearle el WIFI para contároslo.
Os hago un resumen rapidillo porque dentro de nada me toca trabajar:
¡Vuelvo a la reunión! A ver si esta tarde se me da mejor y la cago menos que esta mañana
Cuando decidí volver a mi querida Barcelona, el amigo invisible, en un arranque de samaritanismo, se ofreció a llevarnos en coche (a mí y mis maletas). Pero, claro, con la suerte que tengo pues algo tenía que pasar: se le murió el coche. El nuevo no se lo dan hasta finales de junio así que me quedé compuesta y sin coche de mudanzas para Barcelona
Después de unos cuantos días de parálisis cerebral, decidí dejar cuatro cosillas en casa de un amigo y venir a buscarlas en agosto.
Las cuatro cosillas eran: un maletorro dominicano que pesará mínimo 100 kilos (exagerando, 200), una mesa, un ventilador, un huevo de libros, una televisión, una tabla de planchar, una plancha, un tenderete y alguna chorradilla más. Anteayer intenté preparar psicológicamente a mi amigo (quien, para su desgracia, es un viejo conocido de mi maletorro dominicano) de que quizás no serían cuatro cosillas, sino cinco. Pero creo que mi táctica no dio resultado porque cuando hoy ha venido a casa y ha visto lo que le esperaba, casi le da un infarto, se le salían los ojillos de las órbitas. Ayer, oliéndome lo que iba a pasar, me preparé un teatrillo: “sorprenderme” por su reacción y decirle que yo no creía que fuera tanto, a ver si así le hacia dudar de su concepto de “mucho” y “poco”. Pero cuando hoy lo he visto ahí parado con la boca abierta, lo único que le podido decir es:
-I know that you hate me.
Él no ha dicho ni pío, el muy putas. ¡Jajjaja!
Bueno, pues hemos hecho como seis viajes bajo la lluvia (si es que no tengo suerte ni para eso) y hemos sido el hazmerreír de media Ginebra. Se nos caía todo, no conseguíamos mover el maletorro dominicano (en serio, pesará 100 kilos como mínimo), teníamos que parar cada dos por tres a descansar... Un niñato preadolescente, de ésos tan insoportables que van vestidos de Backstreet Boys, se nos ha plantado delante cuando cargábamos con la mesa, la tele y el ventilador así como para no dejarnos pasar. Menos guapo, le he dicho de todo y porque tenía las manos ocupadas, que si no, le pego una hostia que le quito el pavo de golpe. ¡Qué asco de chusma! Mi amigo flipaba por mi ataque de agresividad, pero es que es suizo, el pobre.
Al final lo hemos conseguido y como seguro que habíamos perdido un montón de kilocalorías con tanto vaivén nos hemos ido a un fast-food a hincharnos de pollos locos. Como soy bastante aprensiva/obsesiva he intentado convencerle de que era peligroso comer pollo, pero él estaba empecinado con ir al pollo loco y después del tute que se había pegado con mis “cuatro cosillas”, pues no he podido negarme. Eso sí, ver a tantos chinos preparando el pollo daba bastante miedo.
Ahora me voy a tumbar un rato porque estoy destruída física y psicológicamente.
Creo que estoy pillando una otitis de caballo por segundo año consecutivo. Lo que me faltaba.
Hoy era festivo en la amena ciudad de Ginebra (o sea, estaba todo más muerto que de costumbre) y he desayunado con un amigo y luego he estado de relax a ver si se me pasaba lo del oído. Por cierto, estos suizos están flipados perdidos, a mi pregunta de qué se celebraba me han respondido de todo: que era el día de la ONU, el de la Confédération, el de los vecinos... Resulta que en realidad es el día de la Ascensión. Están fatal
Uno de los grandes inconvenientes de dedicarse habitualmente a la vida ociosa es que se atrofian los mecanismos básicos de gestión de microproblemas de la vida cotidiana; a su vez, esto se traduce en una peligrosa predisposición a sufrir de estrés y angustias varias.
Pues eso, que estoy al límite de empezar a subirme por las paredes. Si es lo que digo siempre: soy una chica básica, más bien monotask.
En fin...
Esta semana trabajo como una loca y, para colmo, tengo clase de portugués. Espero sobrevivir porque con lo perra que estoy (o soy)... A ver si demain tengo un rato y os cuento mi w/e del amour
El verano ha llegado a la alegre, simpática y siempre sorprendente Ginebra. ¡HORROR! A ver, está muy bien lo del solecillo y eso pero es que no soporto los tufos de la gente. Hoy he cogido el autobús y aquello era el festival de los aromas: a papo, sobacos, bocas, sudor fresco, sudor corrompido… Una asquerosidad. Cuando he bajado tenía unas ganas de vomitar alucinantes. Cada día tengo más claro que he nacido para ser rica y poderme desplazar en una buena limousine con su aire acondicionado y un Ambrosio bien perfumado y silencioso.
Ahora estoy en la biblioteca y en breve me pongo a estudiar que hoy tengo clase de portugués y ya que el curso me ha costado un ojo de la cara, más me vale aprovecharlo. A ver si me mentalizo y consigo concentrarme un rato. Estoy perrísima (para variar).
Ya ha terminado mi retiro espiritual al Tíbet, lugar en el que he meditado sobre lo mundano y lo divino, entre otras cosas. He pasado una semanita del horror con crisis varias (o “rallentimenti” como las llaman algunos
), por suerte, conté con los sabios consejos de mi Pepita Grilla particular, que bien podría ganarse la vida como psicóloga o consejera matrimonial
.
Ayer por la mañana fui a dar una vuelta con una amiga vestida de domingo, o sea, bien emperifollada y con zapatitos de Cenicienta. No sé cómo acabamos paseando por una especie de jungla en mitad de Ginebra que echaba un pestazo a lago contaminado que era un primor. Cuando llegué a casa no podía sacarme de la cabeza (o de las narices) el tufo a mierda del lugar y yo venga a pensar que ya me había vuelto a traumatizar con algo. Bueno, pues ya de noche, me dio por mirar los zapatitos de cristal y tenía un pedazo de mierda alucinante pegado en la suela de uno. Casi me da un infarto del asco.
Creo que tengo todas las papeletas para ganar el Euromillón esta semana.
PD: Y esta semana sin falta os cuento el desenlace de mi encuentro con el amigo invisible.
¡Hoy os cuento!
...y las salchichas de Viena, las más gordas (Queen dixit)
¿Cómo se viste una cuando el termómetro marca 5°C por la mañana y 25°C por la tarde? Pues estilo cebolla (de Figueras, of course) pero, incluso así, he estado tiritando por la mañana y sudando como una cerda por la tarde. Presiento que voy a pillar un trancazo histórico dentro de poco...
Hoy estoy bastante rosa palo, la verdad.
Me han llamado para hacer un voluntariado mañana. Normalmente no los acepto pero esta vez sí que lo he hecho por dos razones:
Y claro, ahora empiezo a ponerme de los nervios y a escuchar esa vocecilla diabólica que me pregunta por qué me meto siempre en estos líos. ¡Qué asco!
También me han propuesto ir a Sevilla la semana que viene para otro voluntariado pero a ese sí que he dicho que no. Intérpretes, si os interesa, just tell me y os pongo en contacto con los organizadores :)
Me despido que voy a vaguear+pseudoestudiar/pseudopracticar un rato (=perder el tiempo).
Esta semana estoy más tranqui que la pasada… o al menos intento estarlo. Hay nuevas ideas por ahí, a ver si las concretizo y luego os cuento. ¡Ah! Y gracias por las palabras de ánimos que he recibido estos días, thank you, thank you!
I’m back :) Luego os cuento…
Ya estoy otra vez la Confédération del horror.
El viaje ha ido relativamente bien. Anoche no pegué ojo, así que me he tirado todo el vuelo durmiendo. Sólo al principio ha habido unos momentos de tensión: cuando he llegado a la puerta de embarque, he visto a un grupo de niñatos preadolescentes (los peores) que chillaban más que los cerdos en la matanza. Me han puesto de los nervios. Por suerte, iban a Zurich y no he tenido que soportarlos. Si fuera presidenta, prohibiría la entrada de niños y niñatos en los transpores/lugares públicos. Soy supernazi.
Ya en el Nido, me he pegado una siestorra de no sé cuántas horas. A ver quién es la guapa que duerme esta noche.
Mañana viene el amigo invisible a pasar el fin de semana. Ayer ya le avisé de que estaba oscurísima y de que es muy probable que no sea una compañía agradable. Creo que serán unos días llenos de tensión con mucho peligro en el ambiente.
PD: Por cierto, ¿alguien me puede recomendar un buen matarratas? Vuelvo a tener reunión.
Estoy muy depres. Mañana vuelvo al infierno. No sé cómo voy a conseguir aguantar un mes más allí.
Delante del Zara de Paseo de Gracia/Gran Vía hay siempre un hombre sin piernas con muy mala leche. Cuando pasas por delante de él, te pide con vocecilla de niña dulce que le des unas monedillas. Si le das algo, muy bien; pero como no le des nada, te empieza a insultar como un poseso (a mí siempre me llama “tortillera”, jajaja). Bueno, pues un día que pasaba por ahí vi que lo acompañaba un drogadicto (drogadísimo) que hacía como que bailaba sevillanas. El de la mala leche lo miraba, cómo no, con muy mala leche (es un solitario) y el drogadicto, cuando se dio cuenta, le preguntó, muy inocente él:
- ¿Qué pasa? ¿Es que no te gusta el flamenco?
Respuesta del otro, encendido de la rabia:
- ¡Odio todo lo relacionado con las piernas!
¿Por qué cuento esto? Pues porque me hizo mucha gracia, tanta que me río como una loca cada vez que me acuerdo, y porque yo odio todo lo relacionado con Ginebra. Hasta estoy empezando a aborrecer el chocolate.
¡Qué asco tener que volver! Estoy deprimidísima.
Bueno, mañana os cuento qué tal el regreso al infierno.
En el capítulo anterior: Atrapada en la casa de Los Otros, un viernes por la noche nuestra protagonista y su compañero de desvenuras empiezan a jugar a tocar los webs a tíos por internet. Una de las víctimas se manifiesta días más tarde...
Pues eso, que lo del suicidio me hizo mucha gracia. Mi nombre de guerra era “Vanessa” (muy original) y este tío se montó su historia particular: monstruíta sin vida social, desesperada por conocer a hombres y harta de que éstos no le hicieran caso ni siquiera por internet. Evidentemente, en un principio, no le quité la razón; es más, cuando me preguntó cuál era mi nombre real, le contesté que me llamaba “Raimunda”. Mi radar de gays me decía que él era superhomosexual y que mi misión era ayudarlo a salir del armario. Y así, con la tontería, empezamos a hablar regularmente.
Vivíamos a unas cinco horas el uno del otro y en junio surgió la posibilidad de que viniera un fin de semana a Ginebra. Parecía que todo iba a ir bien, pero dos noches antes del día D tuvimos una superpelotera por teléfono...
Mañana más
PD: Por cierto, en casa de maravilla, of course
Conocí al amigo invisible ¡en internet! hace poco más de un año. Por aquel entonces vivía todavía en Bernex (o lo que es lo mismo: en el culo del mundo) con mi amigo Hozé y la Perra. Bernex es una especie de pueblo que pertenece a Ginebra, un lugar horrible, lleno de campos y de niños; el servicio de autobuses es pésimo, tanto que si salíamos por la noche, teníamos que volver a pie (la economía no estaba como para coger un taxi) por la carretera. Total, que estábamos atrapados y nos pasábamos los fines de semana viendo llover, amargados.
Era un viernes por la noche y acababa de volver a Ginebra de Barcelona. Me habían hablado de Skype, ese programa de telefonía gratis por internet, y se lo dije a Hozé. Él ya lo tenía instalado en su ordenador y, mientras cenábamos unas tortillas de patata y ajo (¡lo que le gusta el ajo a este hombre, madre!), empezamos a jugar. El juego era bastante absurdo, consistía en escoger a tíos al azar en los directorios y enviarles el mensaje “CALL ME, PLEASE!!!!!!”, cuando llamaban, Hozé contestaba “Allo, allo? Fuck you!!” con voz de mujer. Estábamos fatal, hasta tal punto que el jueguecito nos hizo tanta gracia que estuvimos más de cinco horas con la tontería.
Al cabo de dos días apareció el amigo invisible. Me contestó al mensaje pero no me llamó y, como Hozé había salido a correr, le contesté. Es informático y estaba probando Skype con un colega y pensó que yo estaba a punto de suicidarme o algo así. La cosa me hizo gracia, la verdad.
Luego o mañana sigo
Ya estoy en Barcelona
El viaje ha ido bien y estoy como Conchita Velasco: encantada de la vida.
Mañana, en deferencia a mi amiga Gemmilla, os hablaré del amigo invisible; os contaré quién es él, en qué lugar se enamoró de mí, de dónde es, a qué dedica el tiempo libre, etc.
Y tras estas cuatro chorradas repletas de referencias cinematomusicalespialidosas, me despido.
A demain!
¿Sabíais que tengo una pata más larga que la otra? Hace años que lo sospechaba porque cuando me arreglaban los bajos de los pantalones siempre me quedaban más largos de una pierna que de otra, pero los médicos y la modista venga a decirme que no. Me lo descubri confirmó un traumatólogo al que fui hace poco chepiruda del todo. La diferencia es muy poca pero me recomendó llevar una semiplantilla. El problema es que con mis zapatitos primaverales la semiplantilla se mueve todo el tiempo y camino como si tuviera la pata chula y, con la suerte que tengo, seguro que me acabo pegando un piño por las calles. Total, que he decidido no ponérmela más. Lo importante es mantener mi reputación
Mañana me voy a Barcelona una semanilla. Mi gran preocupación en estos momentos es la maleta. No quiero facturar equipaje pero los demonios de Iberia me ponen siempre pegas por el peso del equipaje de mano. Sólo dejan llevar una maleta con un peso inferior a 10 kg y el ordenador me pesa ya 8. Me voy a llevar solamente dos suéters pero, con lo que les gusta tocar los webs, seguro que empiezan con los mismo de siempre. Me gustaría ser una chiquilla dulce y cándida que no se pelea nunca con nadie, pero es que con este personal no hay manera.
Me despido que tengo que hacer la maleta y, sobre todo, arreglar la leonera.
Tengo la habitación hecha una leonera. Pero no me apetece ordenarla.
Tengo una montaña de platos sucios. Pero no me apetece lavarlos.
Tengo una bolsa llena de ropa mojada. Pero no me apetece tenderla.
Tengo los ojos sequísimos. Pero no me apetece quitarme las lentillas.
Conclusión: Estoy perrísima.
Acaba de empezar el partido del Barça-Milán. Lo están dando en la TF1. Me intriga saber quién es el equipo preferido de estos franceses. La verdad es que el fútbol no me gusta. Cuando tenía 16 años me tiré toda la temporada aguantando los partidos que jugaba el Barça en casa, pero era sólo porque estaba obsesionada con el que los retransmitía por la radio (el Puyal) y así lo veía y, de paso, lo intentaba seducir. No sirvió de nada
Bueno, pues el domingo fue el gran día de mi presentación en sociedad. Primero la comida en casa del amigo invisible y luego la visita de rigor a casa de la abuela, en la que se habían reunido “i parenti”. Conseguí controlar las bromitas bastante bien, pero no la risa. Me reía como si estuviera borracha, pero es que no era para menos, porque había cada personaje... El que más me sorprendió fue un tal Sullivan, que estaba borracho perdido y no paraba de decir chalauras; es mi nuevo ídolo. También había una pobre prima entradita en carnes con la que todo el mundo se metía sin piedad y ella, bastante masoquista, venga a enseñar fotos en bikini de sus vacaciones. Y yo, jijji-jaja, gilipollas perdida. Pero bueno, me cayeron bien y, según el amigo invisible, yo a ellos también. En cualquier caso, sigo estando de acuerdo con lo que le decía John Travolta a Olivia Newton John en mi escena preferida de “Grease”: “No me gustan los padres”. Lo bueno de estas cosas es que sólo hay una primera vez (menos mal, porque los nervios que pasé no pueden ser buenos para la salud).
Me duele la garganta. Lo que me faltaba.
Creo que el Barça va a perder. Si pierde, me voy a ir a dormir de mala leche. I have no life
Bueno, mañana más.
… pero nada de camisa transparente
Mañana me voy a Italy a pasar la Semana Santa... y a ser presentada en sociedad. La madre del amigo invisible me ha invitado a comer con la familia el domingo y la cosa me altera bastante, la verdad. Lo que más me preocupa es ponerme nerviosa y, como tengo este espíritu tan graciosillo, empezar con mis festivales del humor, diciendo chistecitos que sólo causan tensión. Tengo que controlarme y no abrir la boca porque como la abra, la cago seguro. Estoy ya histérica perdida.
El lunes os cuento cómo ha ido la cosa.
Me voy a dormirla. Anoche me desperté de madrugada y me desvelé y ya no pude volver a pegar ojo. Me parece que sobre las 6h me volví a dormir (a las 7h me levantaba) pero tuve un montón de pesadillas. La peor fue una en la que a mi vuelta a Barcelona descubría que me habían cambiado el suelo de la habitación y habían puesto unas baldosillas negras horrorosas. Me he despertado chillando y llorando del berrinche
Hoy ha llegado la factura de la luz. A ver lo que me hace pagar la Rata este mes. Al principio intentaba ahorrar pero cuando llegó la factura final de diciembre y la tía me hizo pagar un pastón por luz que había consumido la que vivía antes aquí, decidí derrochar. Total, cuando llegue la próxima factura de diciembre yo ya no estaré aquí.
Pues eso.
PD: Por cierto, la Rata es mi casera/compañera de piso, uno de los personajes más miserables e inútiles que he conocido en mi vida
Ya me he comprado el billete para Barcelona. Por una vez he tenido suerte y no he visto ni al cejismundo ni al pavín. Ojalá los hayan castigado a hacer fotocopias o romper papel
Ahora me toca doblar un montón de ropa que tengo tendida desde hace ya un montón de días. ¡Con lo perra que estoy! Me parece que será mejor que lo haga mañana.
Estos días estoy más Simpson que nunca. La Rata no quiere comprar un adaptador nuevo para la antena (¡cuesta solamente 2 francos!) y no se pueden ver las dos televisiones a la vez. Y bueno, desde entonces tengo un mono de tele alucinante. Es que vaya tía, lo que le cuesta rascarse el bolsillo. Esta tarde he visto el culebrón ese del Frijolito, es bastante cutre pero creo que podría viciarme. Me gusta todo lo que sea telebasura, la verdad.
Me despido ya que empieza "La vita in diretta"
El sábado por la tarde me dio un arrebato y en una hora y media me gasté un pastón. No sé qué me pasó. Estaba en casa tan tranquila pensando en lo bonita y maravillosa que es Ginebra cuando me pilló. Me fui poseída perdida al centro con los dedos que me ardían de ganas de amasar billetes y comprar lo que fuera y una vez allí me di cuenta de que se me había olvidado el monedero en casa (las prisas, que son muy malas). En otro momento lo hubiera interpretado como una señal del destino que me daba a entender que no debía gastar dinerito, pero pasé de señales y de historias, volví a casa, cogí el monedero y otra vez para el centro. Cuando llegué eran ya las 16.30h y aquí cierran todo a las 18h... Bueno, pues ni las hermanas que inauguran siempre las rebajas de El Corte Inglés (ésas que salen luego en el Teleadiario saludando cuando entran corriendo apenas abren las puertas) me hubieran superado en rapidez y destreza para escoger mis presas. Cuando terminé, sudada como un puerco y con el pie hecho polvo, me fui con un amigo a comerme un heladito a la orilla del lago para consolarme por haber sucumbido al arrebato.
Hoy tengo el pie fatal (voy coja) y no sé lo que voy a hacer con lo que me compré, la verdad, porque creo que ni me gusta siquiera.
Mañana madrugaré porque tengo que ir al aeropuerto a comprarme un billete de avión (estaré en Barcelona del 20 al 27 de abril). Es que es alucinante: si me lo compro por internet, me lo traen a casa pero no te dicen ni el día ni la hora. Como soy chica ociosa, pues hasta me podría dar igual; pero como también soy chica obsesiva, pues me obsesiono con que no va a llegar o con que si salgo un momento, seguro que vienen, y acabo desquiciada.
Bueno, estoy ya de lo más calentita porque no soporto a los de Iberia. Para mí que hicieron una selección para escoger a los más gilipollas y enviarlos a Ginebra, porque vaya chusma. Hay dos que me caen especialmente mal: un suizo con una cara de panolis y unos aires de superioridad que te dan ganas de decirle que los Reyes Magos son los padres (seguro que no lo sabe todavía, el muy pavo) para seguidamente pegarle unos cuantos guantazos a ver si así espabila un poco.
Pero el que peor me cae, sin lugar a dudas, es el otro. Un cejismundo repulsivo que va de guaperas por la vida y lo único que inspira son ganas de vomitar. Se cree que con sus cejas ultradepiladas es un bombón, pero si supiera el asco que da... Con éste ya he tenido un par de enganchadas. La última vez que estuve por ahí me peleé con el pavo suizo y éste, con una cola que tenía que llegaba casi a los mostradores de facturación, venga a chafardear. Me puso unos nervios... Es que me enciendo.
Con la suerte que tengo mañana seguro que están los dos pin y pones ahí listos para tocarme un poco las narices y con la calentura que llevo encima, ya veo que la vamos a tener.
Estoy que echo humo de la mala hostia que tengo encima.
Mañana os cuento qué pasa.
Al final ayer la cosa no estuvo tan mal. Me puse la tele a tope e hice sesión intensiva de teléfono. Espero sólo que noches así no se repitan demasiado a menudo, pero no creo que vaya a haber suerte porque hoy la Rata me ha estado hablando de que tenían problemas familiares. Está claro que no me pueden dejar vivir en paz, joder.
Lo bueno de mi sesión nocturna de lucha contra la histeria fue que descubrí un método de enseñanza de español que quizás hasta patento y todo, se llamará “Escucha mi melodiosa voz y aprende”. A ver, yo no me caracterizo precisamente por mi paciencia a la hora de explicar las cosas que me parecen obvias, como por ejemplo mi idioma. Así, “el Andrew” (formerly known as “el amigo invisible”) se acabó cansando de pedirme que le diera clases y se compró un curso de español multimedia. Uno de mis sueños siempre ha sido ser cantante (rica y famosa, evidentemente) y tener un público que aplauda mis gallos. Bueno, pues ayer decidí hacer sesión de karaoke con este hombre: yo le enviaba el texto de una canción y él lo leía mientras yo cantaba al teléfono, luego me preguntaba las dudas de vocabulario. La cosa empezó con el “Tractor amarillo” y terminó con “Don Diablo” pasando por aquélla que decía “Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000” y “Lobo hombre en París”. Para mí que este tío se apartaba del auricular cuando yo cantaba porque, sinceramente, no creo que haya ser humano que aguante mi voz cantante, que es bastante… diferente. Pero bueno, me da igual; el caso es que hice un buen concierto, que no me puse de los nervios cuando me preguntaba el significado de alguna palabra y que, por fin, pude cantar con público
Cada día estoy peor de la cabeza, ¿no?
Lo que me faltaba: la Rata acaba de llamarme para decirme que hoy vienen al Nido la Rata Jr y el Ratoncito Pérez (el novio), que se quedarán a cenar y que luego el Ratoncito Pérez se irá a tomar por culo y la Rata Jr se quedará a dar por culo. Estoy de una mala leche alucinante. La Rata se ha dado cuenta de que no me hacía ninguna gracia pero pasa de todo. La última vez que vino la Rata Jr acabé histérica perdida y no pude pegar ojo en toda la noche. Y ahora se une a la fiesta el Ratoncito Pérez, éramos pocos y parió la abuela.
¡Qué gentuza más asquerosa!
Esta noche voy a estar calentita, calentita y con unas ganas de ponerlos a caldo que van a ser la envidia del lugar. Así que si os apetece leer alguna de mis más increíbles aventuras en el Nido, pasaos por la página esta noche o mañana porque voy a cantar por soleares.
Estoy preparando una buena pero de momento no voy a deciros de qué se trata porque no quiero gafarla. Es difícil que me salga bien… ¡Pero como me salga bien va a ser la leche! Llevaba ya tiempo dándole vueltas a la cosa y esta mañana, precisamente una de esas mañanas en las que despiertas odiándote y odiando a todo el mundo, me he decidido. Ahora queda lo más chungo y laborioso, pero ¡será por tiempo! Os mantendré updated.
Pues eso, que hoy me he levantando deprimida, agobiada y con los cables cruzadísimos. Estoy harta de esperar a que me llamen para trabajar y de no tener la certeza de que lo vayan a hacer. A veces me pregunto si no sería mucho mejor mandar a la mierda la interpretación y hacer otra cosa más tranquila y estable. Si el problema fuera que tengo que mejorar, pues mejoraba y se acabó; pero el problema es otro: hay demasiada gente muy buena y poco trabajo. La ventaja con la que cuentan algun@s es que tienen aquí a la familia, al/a la novi@. Yo estoy más sola que la una. Conozco gente pero no es lo mismo, creo que ya se me ha pasado el arroz para jugar a hacer las amistades de mi vida, no me apetece. Lo único que me retiene aquí es el trabajo y si eso falla, falla todo.
Por suerte, cada vez queda menos para largarme de aquí. La cuestión es empezar a ordenarme un poco la vida porque la tengo desorganizada perdida. Me agobio sólo con pensarlo. Ya tengo 28 años y no quiero llegar a los 30 en esta situación.
Pero como os decía: estoy preparando una buena…

Hoy hace un día de perros. Como últimamente parecía que ya había llegado la primavera, me quité un par de capas de ropa y ahora estoy pasando un frío alucinante. Pero lo peor no es eso…
Hace dos semanas fui a la peluquería y me volvieron a desgraciar. Yo sólo quería cortarme un poco las puntas y salí con el peinado de Mick Jagger en sus mejores tiempos. Estoy horrenda. He intentado encontrar alguna solución, pero no hay manera; está todo escalado y lo único que puedo hacer es raparme en plan pequeño Buda o esperar a que crezca un poco para al menos poder hacerme una cola. Y si la cosa ya de por sí está mal, pues con la lluvia empeora porque se me encrespa y parece que me lo haya cardado. Estoy de una mala leche increíble por la mierda del pelo.
Parece que hoy va a volver a ser un día inútil. He llegado a la ONU a las 13h decididísima a ir a la biblioteca a estudiar (lo que fuera) como una campeona, pero un amigo me ha llamado para comer juntos y, como mi fuerza de voluntad es nula, le he dicho que vale. Lo peor es que después me ha propuesto ir a dar una vuelta por el lago de Ginebra a ver si veíamos algún patito con la gripe del pollo y, ante tan atractiva perspectiva, no he podido negarme. Total, que hemos vuelto a quedar en un par de horas.
Venga, a hacer tiempo…
Al final ayer estudié un poco de portugués y conseguí aguantar bien la clase. La teacher se va a Brasil de vacaciones y no volveremos a tener clase hasta el 10 de mayo. Nos ha puesto deberes y me he comprometido a hacerlos y a estudiar mucho como una niña buena.
Empiezo mañana.
Ahora que me acuerdo. Hoy tengo que ir sin falta al supermercado porque no tengo absolutamente nada en la nevera. Cada vez me parezco más a la Rata, jaja; si es que todo se pega menos la hermosura
Me despido ya. Au-revoir!
Como estoy hecha un desastre últimamente y tengo a todo el mundo olvidado (yo, que en mis años mozos, fui la reina del e-mail), me he decidido a crear un blog a ver si así me pongo un poco las pilas.
No sé en qué capítulo de mi patética vida os quedasteis, pero bueno, como mi intención es escribir bastante a menudo (ya veremos si lo consigo porque estoy más perra que nunca), seguro que os pongo rápidamente al día.
Sigo en Ginebra, pero por poco tiempo: el 1 de junio me largo. Un año y medio aquí me ha bastado y sobrado para acabar más neurótica, histérica y paranoica de lo que estaba. Cada vez me parezco más a estos suizos, tan neutrales e inquietantes. ¡Qué miedo! Así que me quedan sólo 56 días en esta ciudad del horror antes de volver a mi querida Barcelona a sudar como un cerdo todo el verano :)
Estas semanas estoy de lo más ociosa, ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que trabajé y lo peor es que el mes de abril no se presenta mucho mejor. Durante la carrera me prometieron fama y dinero y, oye, ni lo uno ni lo otro: aquí no me conoce ni mi tío el del pueblo y sigo siendo más pobre que una rata. (El otro día salía de la estación de trenes y un marginal va y me pide 4 francos, casi le pego una paliza allí mismo; ¡vamos, hombre! Yo bebiendo café de máquina para ahorrarme 1 franco y este miserable pidiéndome 4). En fin, que paso los días tocándome la guitarra.
Hoy quería madrugar pero hasta las 9.30h no me he levantado, luego he venido a la ONU, he llenado el buche y ahora estoy en la biblioteca perreando un poco. Debería hacer los deberes de portugués porque esta tarde tengo clase pero estoy demasiado cansada. Si hasta me da pereza ir a beber agua y estoy medio muerta de sed. Cuanto menos hago, menos fuerzas tengo. Quizás debería comerme un pequeño Bollycao, ¿no decían que daba energía?
Bueno, corto y vuelvo luego o mañana que estoy ya deshidratada perdida.
Noticias: Noticias